Preguntó un joven letrado con el celo propio de un novato en la profesión: "He asumido la defensa en tres causas: en las dos primeras, aquellas en las cuales estaba profundamente convencido de la rectitud de mi postura, me sumergí durante semanas en una vorágine de preparativos, redactando extensos escritos repletos de admirable doctrina legal. No obstante, en la tercera, donde mis convicciones flaqueaban, me limité a esbozar cuatro modestas líneas. Para mi sorpresa, perdí las dos primeras y...
Satisfacción judicial y satisfacción psicológica
La sutil diferencia que puede convertir al litigante en un querulante.Respecto de la justicia que imparten los tribunales no es infrecuente, sino todo lo contrario muy normal, que el litigante que ha visto desestimada su pretensión experimente una sensación dolorosa en torno al llamado sentimiento de injusticia, y que esta experiencia le impulse a recurrir a otras instancias superiores, si el sistema legal se lo permite. En caso contrario, agotados los recursos por su abogado, esta...
El cliente tiene la razón pero no se la darán
Frente a una persona que tiene razón jamás debemos aconsejarle a la ligera renunciar a un proceso por el mero hecho de suponer que habrá de perderlo. Cuando un hombre pide justicia es que quiere que le den la razón. (Santiago Rosiñol) Tener la razón no significa que nos la vayan a dar. Pero si le decimos esto al cliente es obvio que éste experimente un plus frustratorio de alcance más extenso. Es decir, el cliente no solamente se duele de que su necesidad de hacer o repartir justicia no se va...



