A propósito de la ansiedad de la que hablaba en un anterior post (El miedo y la ansiedad del cliente), conviene saber que la presencia y compañía del abogado posee ciertos efectores aliviadores y puede tener mucho de terapéutico. Hay clientes que quisieran vernos a su lado a todas horas. Para ellos ir con el abogado es llevar al padre consigo; el padre que sabrá conjurar todos los peligros representados por las togas de jueces y fiscales, las voces algunas veces poco cordiales de los...
La consulta con el abogado (II)
En un anterior artículo escribí cerca de los efectos de la consulta con un abogado. Exactamente de la función catártica que juega éste cuando el cliente se halla más próximo a la situación frustratoria y todavía no ha tenido tiempo de desgastarse por la fatiga. Probablemente este sea uno de los momentos más críticos en los que hay que conciliar el ánimo del cliente con la propia realidad del caso. Al cliente, cuando nos referimos a su oponente, le gusta escuchar en la primera consulta cosas de...
La seducción de la palabra
Un juez debe conocer mejor el alma humana que los propios representantes de la religiónPara obtener un resultado provechoso de esa función didáctica a la que me referí en una entrada anterior (la sentencia didáctica) también es preciso que tanto el abogado como el juez hagan un uso persuasivo de la palabra. Esto es, que al hablar o al escribir, lo sepan hacer con cierta dosis de efectividad y sugestión, con la plasticidad adecuada para acomodarse a las pautas, los sentimientos y los prejuicios...



