El abogado argumentó con risueña elocuencia: sin riesgo de fuga, mi cliente es un santo, libertad provisional, imploro con encanto es un viaje de placer, no hay intención de delincuencia. Pero el juez, astuto, no cayó en la falacia, con un golpe con el mazo, sentenció con audacia: "Libertad denegada, no hay risas en mi corte, vestirse de turista no es el mejor soporte. Maletas y vuelos, evidencia contundente, la fuga es un riesgo, claramente evidente".
¿Cuál es la diferencia entre una mentira y una verdad inverosímil?
En el mundo de la lógica y la argumentación, las falacias lógicas pueden oscurecer la verdad y distorsionar la percepción de la realidad. Una falacia en particular, conocida como la falacia del fiscal, puede tener efectos devastadores en la justicia y la búsqueda de la verdad.
Fatuidad en los estrados
Epigrama burlón de Marcus Valerius Martialis contra el abogado Póstumo (VI,19) Ni de muerte, ni veneno y Ni de violencia se trata, pero sí sencillamente del robo de mi cabra. Yo denuncio a mi vecino como autor de tal hazaña; el juez reclama las pruebas pero tú sólo le hablas de la guerra de Mitrídates, de la batalla de Cannas. y de la perfidia púnica y su furor. No te cansas de citar los Silas, Marios, Mucios, pasmorotadas y voces. Más ¿cuándo, Póstumo, hablará de mi cabra? El caso de...



